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La guarda y custodia compartida en casos de violencia de género

Publicado el 24 de mayo de 2021

La guarda compartida es, en principio, el sistema de guarda y custodia aconsejable, por ser el más favorable al interés superior del menor. Son múltiples las resoluciones judiciales que destacan las múltiples ventajas del régimen de guarda compartida a fin garantizar el mantenimiento de una relación estable con ambos progenitores, así como la colaboración entre estos en los aspectos afectivos, educativos y económicos. Sin embargo, recordar que habrá que estar siempre a las circunstancias concretas de cada caso, como, por ejemplo, las ciudades de residencia de los progenitores o sus horarios laborales, a fin de adoptar el sistema de guarda más adecuado.

Y es que el sistema de guarda compartida sigue siendo el sistema aconsejable, aunque las relaciones entre los progenitores no sean del todo buenas.

Hay que partir de la base de que una crisis matrimonial implica siempre un cierto nivel de tensión entre los excónyuges, por lo que siempre que el grado de enemistad entre las partes entre dentro de lo que se puede considerar normal, y así lo recomienden demás factores, será recomendable el establecimiento de una guarda compartida.

Con relación a lo anterior, el Tribunal Supremo se ha pronunciado recientemente respecto del sistema de guarda en una sentencia que pone fin a un proceso de divorcio que inició un matrimonio con una hija de siete años.

El Juzgado de Primera Instancia atribuyó la guarda y custodia individual a la madre, desestimando la solicitud de guarda compartida interesada por el padre. La decisión se fundamentaba en la situación de conflicto grave existente entre los progenitores, al existir varias denuncias interpuestas por las partes que dieron lugar a varios procedimientos penales que en el momento de dictarse la sentencia aún no se habían resuelto.

Sin embargo, el padre interpuso un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial, en el que le dieron la razón, modificándose la sentencia de instancia y estableciendo un régimen de guarda compartida. La Audiencia Provincial fundamentó su decisión en que la situación de tensión o desacuerdo entre los progenitores no debía condicionar ni influir la relación de éstos con la menor. La Audiencia Provincial entendió la existencia de una causa penal abierta contra el padre por vejaciones injustas y maltrato psíquico en el ámbito de la violencia de género, en ese momento sólo eran indicios racionales de delito.

La madre recurrió ante el Tribunal Supremo y éste le ha dado la razón. En el momento en ese momento ya se había resuelto la causa penal que condena al padre por un delito de maltrato habitual, con imposición de una orden de alejamiento, entre otros. Los hechos declarados probados en la sentencia revelaban un patrón de conducta, sostenido en el tiempo, que era expresión inequívoca de desprecio y dominación sobre la madre que además se proyectaba intencionadamente sobre la hija común, algo claramente perjudicial para el desarrollo de su personalidad.

Así las cosas, entendiendo que el régimen de guarda compartida es un sistema fundamentado en la máxima colaboración entre los progenitores, resulta evidente que en este supuesto era totalmente inviable. De modo que en este caso el régimen más favorable al interés superior del menor era sin duda la guarda y custodia exclusiva para la madre.