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¿Es válida la comunicación entre arrendadora y arrendataria – o a la inversa- si no consta notificación expresa?

Publicat el 19 de mayo del 2020

En materia de arrendamientos la normativa prevé infinitas situaciones en las que exige la notificación o aviso entre las partes. Un ejemplo es en lo relativo a la duración del contrato, aumento del precio de renda, entre otros. De ahí la importancia de los actos de comunicación entre arrendador y arrendatario, o al revés, para que se produzcan determinados efectos.

- Pero, ¿cómo debe enviarse esta comunicación? Lo esencial en todos los supuestos previstos en la Ley donde se requiere de comunicación entre las partes es que ésta se verifique y llegue al conocimiento de su destinatario. La manera o forma en que la comunicación se lleve a cabo es un añadido que, en su caso, facilitará demostrar la existencia de la comunicación y su conocimiento por parte del destinatario.

Por lo tanto es recomendable que las comunicaciones entre las partes contratantes se realicen a través de medios fehacientes que permitan tener por cierto el contenido y la fecha de la comunicación. El método más utilizado en la práctica general es el burofax, con acuse de recibo, pues con él se acredita el contenido, la fecha de envío y la eventual recepción o no de la persona a la que se dirigía.

- ¿Y si el destinatario no recibe la comunicación? Un burofax no entregado por causa imputable al interesado/a - al rechazarlo o bien no retirarlo de la oficina de correos- se entiende como una notificación efectuada a todos los efectos. Pero para mayor seguridad se deberá disponer de la prueba de envío y el justificante de entrega donde conste que no ha sido entregado, a pesar de la diligencia del remitente de querer cumplir con la comunicación.

Cabe decir que las nuevas tecnologías van haciéndose espacio como canal de comunicación fehaciente aceptado como prueba. Y un claro ejemplo es la plataforma de mensajería instantánea, Whatsapp, aunque con cautela, dada su facilidad de manipulación.

Sin perjuicio de lo anterior, las condiciones para que un Whatsapp o un correo electrónico sea considerado como prueba válida son la autenticidad de la comunicación, su contenido, y que quede constancia fehaciente de su remisión y recepción íntegra en el momento en que se realizaron.

En definitiva, las consecuencias de una incorrecta comunicación pueden comportar unos efectos completamente inversos a los pretendidos. Por lo que en cualquier caso hay que asegurar la constancia de su contenido, la fecha y su envío y recepción.